jueves, 3 de abril de 2008

EL PASTIS


Hoy voy a hacer una pequeña excepción en este blog de cine y voy a publicar una entrada que nada tiene que ver con mi idolatrado séptimo arte, sino con algo que me parece tan grave como indignante.
En Barcelona, mi querida ciudad, existe un mítico bar llamado El Pastis. Este pequeño local, situado en la calle Santa Mónica, muy cerca de las Ramblas, lleva más de sesenta años ofreciendo a su clientela un extraordinario ambiente en el que, bajota música de clásicos franceses como Jacques Brel o Edith Piaf, muchos hemos aprendido a amar Barcelona. En el bar hay actuaciones en directo, un ambiente bohemio y se puede degustar el típico Pastis (un aguardiente característico de la zona de Marsella) o lo que a uno le venga en gana. El Pastis es pequeño, kitsch, está lleno de humo y dentro uno tiene la sensación de que el tiempo se ha detenido por completo. No es ni el más lujoso, ni el más cómodo ni el más bonito… pero tiene un encanto tan especial, es tanta la historia que han visto sus paredes, que ha logrado cautivar a muchísimas generaciones de barceloneses a lo largo de los años.
Bien, pues nuestras queridas autoridades municipales han decidido cerrar el local. La razón: la música en directo y las conversaciones de los clientes molestan a los inquilinos de unos apartamentos para turistas que hay en el piso superior. Una vez más, la tradición, los recuerdos, los sueños y todo aquello que una vez hizo grande a mi ciudad, se supedita al vil metal, a la “pela”, a las exigencias de un turismo cutre que sólo busca cervezas, sol y paella. Es así de triste; así de ingrato; así de injusto; así de cierto.
El ayuntamiento se está cargando poco a poco el alma de mi ciudad. Cada día tengo más sensación de vivir en una ciudad provinciana que esta perdiendo su alma, que una vez fue grande y única y que, cada día más, se está convirtiendo en una sombra de si misma por culpa de los grises burócratas que nos gobiernan; a causa de unos gilipogres que no entienden nada de lo que es la Barcelona real. Pero: ¡como se van a enterar unos señores que viven en la zona alta y que pasan las jornadas festivas en sus casitas de la Costa Brava o la Cerdanya! Que saben todos ellos de las noches de Barcelona, de las personas que en locales como el Pastis han aprendido a amar la ciudad, han descubierto una parte de si mismos, se han enamorado o, simplemente, han pasado unos maravillosos minutos de su vida bajo los acordes de “La vie en Rose”.
Cada día siento más envidia de esa cutre y mágica Barcelona preolímpica que nos describía Vázquez Montalban en las primeras novelas del detective Carvalho; de la Barcelona canalla y Underground de la que hablan Onliyu o José Ribas, de la que mostraba Ventura Pons en sus primeras películas, de la que cantaba Gato Pérez… incluso de aquella que describe el inefable Jiménez Lozanitos en su obra “La ciudad que fue”.
Imagino que se envidia aquello que no se ha conocido. Que si yo hubiera rondado durante aquello años por la ciudad, no la mitificaría tanto. Tal vez ese sea el problema. Pero lo único cierto es que ya han cerrado La Paloma y La Cibeles, han obligado a remodelar el mítico Cangrejo y, poco a poco, sólo están dejando en el centro infinidad de Tabernas Irlandesas en las que unos gañanes colorados como gambas y ebrios de cerveza, se dejan sus euros viendo en televisión cualquier partido de la Premier League. ¿Qué vendrá después? La Concha, El Marsella, El Karma, El Sidecar, El Romesco, El Fantástico, El Havana (Así, con V), El Malpaso, El Tequila… Si es que ha cerrado hasta el mítico bar California.
Os dejo un enlace para que firméis contra el cierre del Pastis. Este bar ha de ser la metáfora de un concepto de Barcelona que algunos no deseamos que desaparezca nunca.
http://www.loquo.com/ps/comunidad/artistas-musicos/nos-cierran-el-pastis-2-parte/8528253

PD: Para todos aquellos que no seáis de la ciudad Condal, os recomiendo visitar los locales que he citado en el post. Seguro que descubrís una ciudad muy diferente a la que os ponen en las guías.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay locos que lo son tanto que alcanzan a convencer a todos de que están cuerdos.

Parafraseando a J.M. Sanz, el Loco por excelencia al que los rockeros antaño le discutieron por punkarra en medio de sus narcodirectos mientras éstos últimos le defenestraban por poeta. Al que los líricos y puristas de bien vivir jamás le reconocerán pero al que los rebeldes sin causa (aparente, añado yo) siempre libres le guiñamos :

"Para toda la gente que lleva los locales nocturnos de esta ciudad y que están siendo sometidos a unos horarios que no hay quien los aguante, para Barcelona ciudad que busca su oportunidad de poder escapar de Barcelona ciudad... su infancia está muy atrás, su juventud se perdió entre canción y canción, Barcelona ciudad, no existe un solo lugar donde poderte colgar en Barcelona ciudad ... nada se hará realidad... sentado en tu habitación, esperarás con pasión, tu dosis de Rock'n'Roll ...

A por ellos, que son pocos y cobardes !


rubèn.

Nacho dijo...

Bonita canción.

Aquellos eran otros años... lástima que nunca los conoci...